En su libro
“Espacio y vida” Ricardo Bofill escribe:

Es necesario regresar a una disciplina desarrollada ya durante el renacimiento:
el diseño de la ciudad. Yo personalmente defiendo una política de extensión urbana controlada, organizada, diseñada.. Mi intervención siempre se ha visto guiada por idénticos principios: construir un barrio ciudadano, como nos enseñó a hacerlo Ildefonso Cerdá, el arquitecto que diseñó para Barcelona esa trama soberbia que es el Ensanche.
Las ramificaciones de una metrópolis no pueden extenderse hasta el infinito y anexionar, en una falsa continuidad, a otras ciudades. Hay que
reintroducir la forma de las ciudades en los suburbios ya construidos, es decir, aislar cierta cantidad de barrios, conservarlos, rehabilitarlos y hacer de ellos verdaderas comunidades con centros, plazas, calles, fachadas y, sobre todo, límites
