De igual manera que en el campo arquitectónico se trabaja con diseños concebidos en el espacio, se intenta conseguir también el campo urbanístico un diseño que permita trabajar a mayor escala y amplíe las posibilidades de control del urbanismo, proyectado aún sobre el territorio partiendo del plano. Este trabajo quiere ser un resumen de los estudios efectuados durante un período de cinco años por El Taller de Arquitectura enfrentándose a esta cuestión y participando de la problemática general pero con la parcialidad que implica un trabajo en profundidad y realizado por un pequeño equipo.
Ante las limitaciones del diseño urbanístico tradicional se planteó la cuestión de la necesidad de un nuevo modo de presentar alternativas mediante cierto trabajo metodológico, con lo que la creación pasaba a otro plano y se perfilaba como la intuición de una estructura.
En los inicios de su labor, y antes de estudiar los problemas a gran escala, se planteó la elección de una célula-tipo que permitiera la industrialización e hiciera posible cualquier clase de diseño en su interior. Se eligió como célula-tipo el cubo, que es industrializable, repetible y seriable, admite cualquier diseño e identificado a una unidad habitable. Esta elección permitiría, más tarde, trabajar a mayor escala con un elemento representativo de los tres ejes ortogonales que han sido el soporte geométrico de la Arquitectura tradicional.
Uno de los primeros trabajos en este sentido fue el proyecto y construcción de El Sargazo, grupo de apartamentos realizados en 1962 en Castelldefels. La célula-tipo elegida fue el cubo, pero empleado aún d forma simple y rudimentaria, sin conseguir de su utilización más que una pequeña parte d las posibilidades que encierra. El análisis de este trabajo mostró, junto a los logros de mayor independencia entre las distintas unidades y la posibilidad de diversas relaciones entre ellas, las siguientes y principales deficiencias: La agrupación de células cúbicas en el modelo utilizado era solamente válida para proyectos destinados a pequeñas concentraciones habitables y el coste era elevado, tanto por el reducido empleo de elementos industrializados como por el parcial aprovechamiento de los espacios que ofrecen, en el interior y en el exterior, las seis caras del cubo.
Para mayores concentraciones en las que fuera forzosa la construcción seriada y el empleo del mayor número posible de elementos industrializados, se hizo evidente la necesidad de un estudio de la mecánica interior y de las posibilidades que encierra la descomposición del cubo, para llegar así a establecer agrupaciones que permitieran la organización d una vida más compleja; un proyecto en el que se pudiera realizar cualquier maclaje entre las células cúbicas para lograr toda clase de agrupaciones.