1985, Paris, Francia
La notable inserción de los espectaculares monumentos barrocos en cualquier ciudad se explica por su funcionalidad eminentemente escénica, creando un fondo teatral donde se exhibe el poder que ordenó su construcción o bien donde pueden exhibirse los ciudadanos aprovechando ese decorado sin igual. La sensación de ciudad consolidada que ofrecen los grandes palacios barrocos lleva al Taller de Arquitectura a pensar en un desarrollo del modelo para crear un gran monumento urbano destinado a convertirse en centro del degradado distrito de Montparnasse de parís, en proceso de profunda remodelación. Gracias a un juego de cambios de escala, el “palacio” alberga dos edificios de viviendas situados alrededor de dos plazas interiores, una elíptica y otra en forma de teatro. El exterior del edificio no deja intuir las dos plazas interiores, sino que se ordena según el trazado urbano, formando una pequeña placita cóncava en cada esquina y una gran plaza circular en la fachada principal. La plaza se ha completado con edificios de otros arquitectos que han seguido la idea inicial del Taller. La conversión de una calle existente en la puerta principal del conjunto consiguió aumentar de forma sustancial la superficie peatonal en el barrio.