Las obras para cimentar el polémico edificio han empezado tras siete años de tramitar el proyecto.
El ayuntamiento obligó a reducir la altura a 88 metros y el Estado, a alejarlo
20 de la línea de mar
Los promotores del singular y polémico hotel en forma de vela desplegada al viento que el arquitecto Ricardo Bofill ha proyectado junto a la Nueva Bocana del puerto de Barcelona han empezado finalmente las obras tras una larga y accidentada tramitación de casi siete años. Las primeras máquinas trabajan ya en las labores previas a la cimentación de la torre. Esta tendrá 88 metros de alto, frente a los 160 previstos inicialmente, después del recorte que exigió el ayuntamiento para reducir su impacto en la fachada litoral de la ciudad.
Las obras de compactación y movimiento del terreno las ejecuta la unión temporal de empresas formada por FCC Construcción, Comsa, Sacresa y Obrascón Huarte Laín, a la que la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB) adjudicó en septiembre del 2003 la construcción y explotación del complejo. La concesión se produjo cinco meses después de que, en mayo, la APB tuviera que declarar desierto el concurso e iniciara un proceso de negociación.
INVERSIÓN MILLONARIA
El proyecto incluye además del hotel un edificio contiguo de forma triangular destinado a oficinas y servicios y un aparcamiento soterrado de 900 plazas. La inversión prevista es de 157 millones de euros.
Después de resolver las discrepancias surgidas con el ayuntamiento, polémica con Bofill incluida, el edificio ha tenido que adaptarse asimismo a la nueva ley de puertos del Estado que obliga a situar todas las construcciones de la costa a un mínimo de 20 metros de la línea de mar. La liberación de este espacio no ha afectado, sin embargo, a la configuración arquitectónica de la torre, aunque sí ha reducido un tanto su tamaño y ha hecho más compacto todo el proyecto.
ALEGACIONES
El plan especial de los terrenos de la nueva bocana abarca una superficie de 130.000 metros cuadrados, de los cuales 90.000 son edificables con 42.000 destinados al hotel, 25.500 al edificio de oficinas y 4.500 a instalaciones recreativas. Las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento de Barcelona al proyecto obligaron a modificar la intención inicial de los promotores de potenciar los usos lúdicos.
Las obras empiezan a ser realidad casi siete años después de que Bofill presentara el 13 de julio de 1999 su plan con el aval de la APB y de los entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y conseller de Obres Públiques, Pere Macias. Una iniciativa que el mismo día ya mereció las primeras críticas del teniente de alcalde Xavier Casas, que calificó el hotel de "demasiado contundente".
29.05.2006 - El Periódico