1997, Madrid, España
Para el nuevo Aeropuerto de Barajas se hacia evidente la necesidad de un diseño funcional, racional, técnicamente impecable, pero al mismo tiempo claro, tranquilo y de una modernidad estable e intemporal. La luz, el espacio, la vegetación, las vistas, la orientación, la relación con el exterior, así como la sencillez de la solución, eran los criterios para realizar este edificio. Signo de la nueva modernidad que Madrid representa, la puerta de la capital y en el punto clave del tránsito entre Europa y Latinoamérica.