No es que me proponga cantar las tan glamorosas como, más bien dicho, costosísimas excelencias del hotel Costes, entre otras porque también en este diario ya lo hace Salvador Sostres. Pero resulta que la intención de pasar revista de la actualidad parisiense, con vistas a posibles escapadas navideñas, obliga a nombrar precisamente el nuevo Costes, que se llama costes k, y está ubicado en la Avda. Kléber (por eso le han añadido la K al nombre original) al lado del Trocadero y que es obra del catalán Ricardo Bofill.
Todo y que fue inaugurado en 1993 es ahora cuando más se impone. El hotel es asimismo la antítesis de los conceptos de acogida de lujo y ambientación en todos los sentidos: líneas limpias, generosidad de superficie y absoluta luminosidad multiplican aquí la anhelada sensación de ESPACIO, reforzada por una ambientación no por sobria menos cuidada y confortable. Los metales y maderas nobles, las obras de arte moderno y un mobiliario de autor altamente confortable actúan de contrapunto del binomio acero-vidrio utilizados como estructura de este palacete contemporáneo.
05.12.2006 Carmen Casas. Avui